Friday, March 26, 2010

No hay despedidas, solo rencuentros

Tal vez el titulo suene melancólico pero no es la intención, mi familia la ha venido utilizando esas palabras en momentos que deseas poner un matiz de alegría cuando todo parece amargo.

Nunca he escrito un blog, así que aquellos expertos en el tema me disculparán si mi redacción no es la mejor. No tenía pensado escribir 2 palabras al respecto, pero la idea me surgió después de ver el blog de una compañera de trabajo, más que eso, una verdadera amiga.

A qué viene todo esto? Se trata de decir unas cuantas palabras que combinadas tratan de expresar el enorme agradecimiento que siento por la oportunidad que me dio la empresa que me ha albergado durante más de 4 años. Me equivoco en decir que es la empresa, son los compañeros que hacen a esta empresa y que durante ese tiempo hicieron de esta experiencia algo enriquecedor para mi vida profesional, para mi vida personal. ¿Por qué los que son, o éramos miembros de un equipo insistimos en hacer divisiones de lo personal y lo laboral? Yo creo que cuando la vida toma su forma más simple el compañerismo es lo que queda, ese equipo no está marcado por la tendencia de la economía, la sustentabilidad, o todos los factores que ustedes gusten que pueden marcar a un equipo laboral. Lo único que me entristece en este momento es que dejo detrás el lugar donde se reúne una familia donde el destino profesional de cada miembro ha tomado su parte.

No esperaba tantas muestras de afecto. Todos sus comentarios son la catapulta al ímpetu que siento que me llevará a un mejor destino.

No le daré las gracias a todos, te doy las gracias a ti.

Con mucho afecto

Julio Zabre